Gestión – 13 de febrero de 2019

Tema: Gestión

Subtema: Demandas de la sociedad civil

Actores: Raquel Gutiérrez Nájera, representante del Instituto de Derecho Ambiental, Vecinos de Ajijic, Unidos por el Lago de Chapala y Axixic Chimall.

Lugar: Lago de Chapala

Piden detener permisos de construcción en cerros de Jocotepec y Chapala

 

EL Occidental

Víctor Ramírez

13 de febrero de 2019

Informativo

 

En el marco del Día Mundial de los Humedales, representantes de diversas asociaciones ambientalistas y del Instituto de Derecho Ambiental piden la intervención de las autoridades estatales y federales, así como de los municipios de Chapala y Jocotepec para que detengan los permisos de construcción de viviendas en las cerros “El Junco” y “El Cántaro” porque al acabar con la vegetación generan un grave riesgo para quienes habiten esas casas y sus alrededores, hasta con deslaves como el ocurrido en San Juan Cosalá.

Raquel Gutiérrez Nájera, representante del Instituto de Derecho Ambiental, junto con representantes de asociaciones como Vecinos de Ajijic, Unidos por el Lago de Chapala y Axixic Chimalli, denunciaron que desde hace unos años las autoridades municipales de Jocotepec y Chapala ocultaron la información sobre los permisos para desarrollos habitacionales y ahora saben que al menos ocho de ellos se construirán en la parte de los cerros porque las comunidades indígenas vendieron sus terrenos.

Desde su punto de vista la presencia de más concreto y menos hierbas y árboles en los cerros va a generar graves problemas al medio ambiente, al mismo Lago de Chapala al obstruir y desparecer las zonas de escurrimiento de agua, se terminaría con la vegetación, entre otros problemas que ponen en riesgo la integridad de los más de ocho mil personas que llegarían a vivir en esas casa y departamentos.

“Pérdida de cobertura vegetal, biodiversidad, alteración del ciclo hidrológico, obstrucción a todos los escurrimientos que son otras de las fuentes de abastecimiento del Lago de Chapala muy importantes y que obviamente cambiarían todo el ciclo del clima de la región de la Ciénega, creemos que los impactos que podríamos tener sobre el humedal más importante de México, son tan fuertes y tan irreversibles que además después podemos tener eventos como en san Juan Cosalá”.

Es decir durante las lluvias no habría vegetación que detuviera las grandes cantidades de agua que caen y eso arrasaría con rocas, lodo y todo el material que se encuentre a su paso porque no habría vegetación que detuviera su velocidad o generara desviaciones.

Además se estima que llegaría un gran número de personas a habitar esos departamentos o casas que se construyan ya que según los dados con los cuales cuentan se espera tener una flotación flotante entre os ocho mil y 10 mil nuevos inquilinos, todos ellos con necesidades de que se les doten los servicios necesarios, que ese sería otro problema que no se ha tomado en cuenta.

Finalmente señalaron que seguirán buscando los permisos de los desarrollos habitacionales que se dieron para la zona de los cerros y denunciarán las irregularidades que se encuentren y piden a las autoridades que no escondan la información y apliquen las medidas necesarias para proteger el medio ambiente.

 

Tema: Gestión

Subtema: Abastecimiento, escasez y distribución del agua

 

Actor: Siapa

Lugar: Guadalajara

 

El agua que se pierde

 

El Informador

Juan Palomar

13 de febrero de 2019

Opinión

 

Mantener la vida de un organismo tan complejo como la ciudad es una tarea de gran calado que se extiende sin cesar a través del tiempo. Sin duda uno de los grandes retos consiste en el aprovisionamiento del agua indispensable para las necesidades básicas de la población y para el funcionamiento adecuado de todas las actividades productivas.

Una metrópoli como Guadalajara, con sus más de cinco millones de habitantes, requiere el aseguramiento permanente de grandes caudales del líquido. Un reciente reportaje de EL INFORMADOR arroja una serie de datos muy significativos para entender la dimensión de la problemática. Es bien sabido que el principio del equilibrio del organismo operador del agua reside en recuperar los recursos invertidos en la extracción, traslado y distribución del líquido. De lo contrario, el déficit acumulado se va convirtiendo en una carga que compromete toda la efectividad del sistema.

De allí que resulte altamente preocupante el dato de que durante los últimos cuatro años, por lo menos, el SIAPA solamente ha logrado cobrar dos terceras partes del agua que se distribuye (10 metros cúbicos por segundo). La otra tercera parte se pierde debido a fallas y fugas en las redes de distribución o de plano en tomas clandestinas.

Por otra parte, existe aún un grave déficit en el volumen necesario para dotar de agua a la Zona Metropolitana (más de 5 metros cúbicos por segundo, según el reportaje). Diversas zonas de la ciudad carecen de un servicio regular o de plano no cuentan con el servicio. Esto afecta principalmente a las capas más necesitadas de la población, perjudicando directamente su de por sí precaria calidad de vida. De allí que la deficiente distribución del agua agudice las desigualdades sociales y que el actual desperdicio resulte más urgente de solucionar.

Bien se sabe que la tarea para el organismo operador y para las autoridades es enorme. Un primer paso, se ha señalado, es la toma de conciencia de la problemática por parte de toda la población. Según los datos, la media razonable de consumo de agua por habitante es de 150 litros diarios. En nuestro medio, tal consumo asciende a 207 litros. Un eficaz programa de racionalización en el consumo podría entonces liberar más de la cuarta parte del agua distribuida en beneficio de quienes carecen de ella.

La otra tarea es la modernización o sustitución de redes obsoletas. Es un trabajo arduo y paciente que sin duda tomará largos años y que, sin tener el lucimiento de obras más visibles, encierra la mayor trascendencia citadina.

Pero sin duda, el conocimiento de la problemática del agua por los habitantes de la ciudad es la clave para avanzar en uno de los principales retos de Guadalajara.

 

Tema: Gestión

Subtema: Demandas de la sociedad civil

 

Actor: Vecinos de la zona, Instituto de Derecho Ambiental, Semarnat

Lugar: ribera norte del lago de Chapala

 

Piden evaluar la caótica urbanización en Chapala

 

El Diario NTR de Guadalajara

Agustín del Castillo

13 de febrero de 2019

Informativo

 

Vecinos de la ribera norte del lago de Chapala, y el Instituto de Derecho Ambiental (Idea), solicitaron ayer a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), “una evaluación ambiental estratégica de los planes parciales de desarrollo urbano, de los programas de desarrollo urbano y productivos de los municipios de Chapala y Jocotepec”.

Es un escrito de 14 páginas dirigido a la titular de la dependencia federal, Josefa González Blanco, y en el que a la firma del Idea se suman las de representantes de Vecinos de Ajijic Unidos por el Lago de Chapala, Axixic Chimalli y la Red metropolitana de parques, barrancas, ríos, arroyos y el lago de Chapala.

El lago de Chapala “es un humedal de carácter internacional a partir del 2 de febrero del 2009 con el registro número 1973, tiene una ficha técnica en los términos de referencia de Ramsar para su incorporación en los humedales de importancia internacional, un Programa de Conservación y Manejo y un referente de largo aliento como lo es la Estrategia para la Conservación de los Humedales 2016-2020”, señala el documento.

El problema que más preocupa: “Una problemática apremiante hoy en día, es el cambio de uso del suelo en los municipios ribereños destacando Jocotepec y Chapala. Respecto a Jocotepec, rescatamos los cambios de usos del suelo que Durán Tovar (2017) reporta en su tesis de doctorado a 2016. Jocotepec ha experimentado en los últimos 10 años un fenómeno de urbanización importante en uno de los cerros que circundan el lago. Según Durán Tovar (página 22), la autoridad municipal autorizó una superficie total de 276 mil 874.92 metros cuadrados, a urbanizar, destacando el uso habitacional de densidad alta H4 en una superficie de 65 mil 291.76 m2, el uso H3 habitacional densidad media con una superficie de 201 mil 598.86 m2 y finalmente una superficie de 9 mil 984.30 m2 con un uso de suelo H2 habitacional densidad baja”.

Para el municipio de Chapala, “los procesos de urbanización se presentan principalmente en Santa Cruz de la Soledad y en Ajijic, ambos poblados de origen indígena. De acuerdo a los archivos que tiene el Idea AC, el gobierno de Jalisco (…) e inversionistas privados cuya empresa tiene el nombre Santa Cruz Inmobiliaria de Chapala SA de CV, que constituyeron el fideicomiso para el desarrollo del proyecto en los Cerros El Junco y El Cántaro, terrenos de uso colectivo que forma parte del territorio del poblado indígena de Santa Cruz de la Soledad de Chapala”.

El otro proceso es de Ajijic, “área que geográficamente se encuentra ubicada en una plataforma con características geológicas y topográficas correspondientes a la Sierra El Tecuán, que le confiere una morfología espectacular y escurrimientos permanentes de aguas que bajan de la montaña al lago de Chapala”.

Citan a la tesista: “La falta de interés por parte de autoridades municipales y federales por detener la acelerada expansión urbana sigue apresurando inevitablemente el deterioro de los recursos (suelo, vegetación y agua) de la zona de estudio y como consecuencia a mediano plazo es posible que afecte el nivel de vida de la población. Solo será posible alcanzar un crecimiento sustentable armonizando la intervención del crecimiento urbano y el medio natural, distribuyendo equitativamente los beneficios y cargas del proceso de urbanización. Por lo tanto, es importante hacer hincapié en dos aspectos: primero en que se realice una verdadera planeación del territorio; y segundo, en la urgente necesidad de que se organice el espacio y se racionalicen los recursos. Esta iniciativa permitirá de algún modo, atender el problema actual y las necesidades básicas de la población a mediano y largo plazo reflejándose en un pleno desarrollo para la región. Las transformaciones originadas al ambiente son de gran magnitud debido a que una parte importante de lo que fue área agrícola y área natural están profundamente urbanizadas y no se ve la posibilidad de revertir el proceso debido a la fuerte presión por construir”.

De esta manera, “el lago de Chapala está amenazado por un desarrollo urbano anacrónico y desordenado, que implica más presiones al humedal por las descargas doméstico-urbanas, la pavimentación de cerros, que impermeabiliza y obstruye las descargas de agua al lago, la pérdida de cobertura vegetal y de biodiversidad, ya no solo el cambio climático es la amenaza inminente, sino una ausencia de políticas urbano-ambiental que garantice el que México cumpla con los compromisos de tener al humedal más grande del país”.

De ahí la petición de la evaluación. Los quejosos pretenden demostrar que está en riesgo de viabilidad la estabilidad del lago y sus valiosos servicios: principal fuente de agua del Área Metropolitana de Guadalajara, zona de turismo y pesca, regulador climático y sustento de una amplia población humana local.

El camino de la evaluación ambiental estratégica

La evaluación ambiental estratégica “es un proceso oficial, sistemático y completo para determinar y estimar las consecuencias ambientales de las políticas, planes o programas propuestos para asegurarse de que se incluyen plenamente y se resuelven adecuadamente en la etapa más temprana posible de la adopción de decisiones, simultáneamente con las consideraciones económicas y sociales”.

Por su propia índole, la evaluación ambiental estratégica “abarca una gama más amplia de actividades o una esfera más extensa, y frecuentemente por un intervalo de tiempo mayor que la evaluación del impacto ambiental correspondiente a un proyecto. La evaluación ambiental estratégica pudiera aplicarse a la totalidad de un sector o a una zona geográfica”.

Según la petición de colectivos de Chapala a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), las etapas básicas de la evaluación ambiental estratégica “son similares a las etapas en los procedimientos de evaluación del impacto ambiental, pero su ámbito es distinto. La evaluación ambiental estratégica no sustituye ni suprime la necesidad de una evaluación del impacto ambiental a nivel de proyectos pero puede ayudar a racionalizar la incorporación de las inquietudes ambientales (incluida la diversidad biológica) al proceso de adopción de decisiones, haciendo frecuentemente que la evaluación del impacto ambiental de un proyecto sea un proceso más eficaz”.

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