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Regina: “Antes que nada somos personas”.

| Joven con Discapacidad |

Por Nuria García

Cada mañana, Regina es levantada por su amiga, quien se encarga de bañarla, cambiarla y maquillarla; además la acompaña y apoya durante todo el día. Una vez lista, su chofer la lleva al ITESO, donde estudia dos carreras universitarias: Publicidad y Artes Audiovisuales.

Por las tardes, Regina va a un lugar donde la ayudan a hacer sus tareas. Al no tener la capacidad de escribir, alguien transcribe lo que ella dicta. Además, no puede faltar a sus terapias físicas diarias porque de lo contrario, sus huesos se atrofian. Regina vive con una discapacidad llamada espasticidad, que imposibilita el movimiento de algunas partes de su cuerpo. Esto implica que a Regina le tome el doble de tiempo y trabajo realizar sus actividades, pero esto no impide que lleve una vida normal como la de cualquier otra chica de 23 años que disfruta leer, ver películas y salir de antro con sus amigos.

A Regina le gusta retarse, por eso no le bastó con estudiar una carrera. Para ella, su discapacidad no es un límite. Sueña con trabajar en una productora audiovisual y en un centro de rehabilitación, haciendo la publicidad interna. Tiene muy claro que a pesar de sus limitaciones debe cumplir con sus responsabilidades en tiempo y forma.

“El hecho de que yo me enferme no significa que ‘ay está bien, no cumplas con tu trabajo.’ Tú tienes un jefe y a tu jefe le tienes que cumplir. A mí no me importa que llegues y me chilles y me digas que estás enferma, cuando trabajo es trabajo. A pesar de tus limitaciones tienes que tener en claro que la vida es vida y tienes obligaciones, y ya.”

Su familia le enseñó que ella es una persona como cualquier otra, que a lo mejor tiene que esforzarse más que los demás, pero que puede lograr las mismas cosas. “Mis papás, mis hermanos y mis primos nunca me han hecho verme diferente. O sea, a todos lados, que si vamos a esquiar yo voy y esquío, que si vamos a subir el cerro un día, me subo al cerro.” A pesar de que ha pasado por momentos muy difíciles, Regina se siente muy bendecida por sus padres y por la persona que la cuida, quien respeta su privacidad y, ante todo, es su amiga. Está consciente de que no todas las personas con discapacidad cuentan con ese apoyo, con personas que las hagan ver que son capaces de lograr cualquier cosa.

La realidad de Regina es muy diferente a la que viven la mayoría del resto de los jóvenes discapacitados. De acuerdo al INEGI, sólo el 46.5% de los jóvenes discapacitados asiste a la escuela, y el deficiente acceso a la educación dificulta la inserción en el campo laboral. “De cada 10 personas con discapacidad de 15 años y más de edad que residen en el país, solamente 4 participan en actividades económicas”, precisa su Informe sobre la Discapacidad en México publicado por última vez en 2014.

Esto representa una gran problemática, pues la falta de oportunidades de empleo constituye una de las causas de la desigualdad, la exclusión y la pobreza; además, los jóvenes con discapacidad y sus familias se enfrentan a fuertes gastos en rubros de salud como consultas médicas, medicamentos, terapias, atención hospitalaria, aparatos ortopédicos, etc. Según el estudio de la población en situación de pobreza realizado en 2014 por la Dirección General de Análisis y Prospectiva, perteneciente al Consejo Nacional para Prevenir y Erradicar la Discriminación (Conapred), el 54.1% de las personas con discapacidad se encuentran en condiciones de pobreza: “8.5 puntos porcentuales por encima de la incidencia de pobreza entre las personas sin discapacidad”.

Regina reconoce que el gobierno sí genera acciones para apoyar a las personas con discapacidad, pero también que les falta hacer mucho más, como mejoras en infraestructura en espacios públicos y generar mayores y mejores oportunidades de trabajo. A pesar de que en México existe la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad, que establece sus derechos sociales y humanos, no tienen garantizado el pleno ejercicio de éstos.

Sin embargo, cree que quienes más deben trabajar por incluir a las personas con discapacidad somos nosotros. Así como también las personas con discapacidad tienen que tener confianza en sí mismos y demostrar a la gente de lo que son capaces. A Regina le da mucha risa que cuando sale de antro, la gente se le acerca y la felicita por haber ido. “Voy pasando y gente me dice ‘ay amiga, felicidades’, y yo volteo y yo digo ‘wey, ¿por qué felicidades? Si me vengo a divertir igual que tú wey’. Hasta mis amigos se ríen.”

Aprendió a reírse y no ser afectada por ese tipo de reacciones por parte de la sociedad, que tiende a ver su discapacidad por encima de su individualidad. No obstante, desearía que entendieran que las personas con discapacidad quieren salir, viajar y trabajar, como cualquier otra persona; y que dejaran de verlos como ‘pobrecitos’, o como si fueran raros. Ante este tipo de comentarios, Regina responde: “No, no, no. A ver, yo no soy pobrecita. Yo vengo a estudiar igual que tú, sí tengo mis limitaciones pero también, pues, si a mí no me afecta, ¿por qué a ti sí te afecta?”

La incertidumbre electoral

Las próximas elecciones le generan miedo, preocupación e incertidumbre. Cree que Andrés Manuel López Obrador tiene grandes posibilidades de llegar a la presidencia, y que si eso pasa, realmente no va a ayudar a la gente como dice que lo hará en sus campañas, sino que provocará un aumento de corrupción y desvío de recursos. Pensaba en anular su voto, pero al percatarse de que esto ayudaría al candidato con mayor cantidad de votos, decidió que votará por uno de los candidatos independientes, pues además considera que son quienes van a escuchar a los estudiantes. Desea ver un cambio en el país, pues está harta de que los gobernantes no cumplan lo que prometen; piensa que son sólo máscaras, que tienen sus discursos preparados. “Todo está manipulado por mordida, todo está manipulado por ‘si tú me das, yo te doy’, ‘si me haces esto, yo te doy esto, pero por favor no digas nada de lo que está pasando’” comenta Regina sobre el gobierno actual.

Lo que ella espera después de las elecciones, es que el nuevo gobierno escuche al pueblo y sepa cuáles son las necesidades de los diversos sectores de la población. Y que además genere más y mejores oportunidades para que la gente pueda realizarse profesionalmente y tener una vida más privilegiada. Regina percibe la falta de oportunidades en el país, que provoca que miles de personas emigren al extranjero en busca de ellas. Incluso piensa en salir de México en un futuro para continuar sus estudios, ante la falta de oportunidades para aprender sobre cine y hacer cine. Considera que es necesario que comencemos a creer en nosotros mismos y en nuestro país para hacerlo crecer con lo que tenemos y con lo que podemos aportar.

Para Regina todos somos un equipo y todos necesitamos de todos. Le preocupa la falta de empatía de la mayoría de las personas, que mientras se encuentren bien, no se preocupan por los demás. Que, por ejemplo, no se preocupan por el aumento del precio de la gasolina y los impuestos porque pueden pagarlo, sin pensar en quienes realmente son afectados. Ella piensa que nos han enseñado, a la sociedad en general, a ver por nosotros mismos antes que por los demás y que eso no nos lleva a nada bueno. “Hay gente que sí le está sufriendo […]. Quizás tú dices ‘ay 5 pesos más’, pero no nos ponemos a pensar en que hay gente a la que le afecta bastante”.

Ante la posibilidad de que los jóvenes definan las próximas elecciones, Regina se siente un poco preocupada. Considera que aún nos falta mucho por vivir y por aprender, pues nos importa más hablar sobre la foto que subió ‘fulanita’, que informarnos sobre las propuestas de los candidatos. Percibe que muchos jóvenes siguen a figuras políticas sin conocerlas a fondo, sin saber si realmente están de acuerdo con su ideología y sus acciones; así como muchos estudiantes del ITESO siguen a Pedro Kumamoto únicamente por ser egresado de su universidad. “¿Eso qué? O sea, informate qué dice Kumamoto, infórmate si estás de acuerdo porque muchas veces puedes estar de acuerdo porque eres jesuita, pero ¿qué tal si con tus valores no va lo que dice? […] Y pues ahí tú sólo te estás contradiciendo, ¿sabes?”

Por otro lado, cree firmemente en que los jóvenes son los que van a cambiar al mundo cuando entiendan el poder que tienen sus palabras y su opinión, cuando dejen de tener miedo de expresarse y de exigir al gobierno por los estudiantes desaparecidos y por el resto de las injusticias que se viven en el país.

“Me incluyo, nos hemos quedado callados y no hemos sabido decir: ‘Oye qué pedo, ¿dónde están estos estudiantes? ¿Por qué te los llevaste? Dame motivos.’ Como que nunca sabemos cómo afrontar la problemática y cuando ya sabemos cómo afrontarla, nos da miedo hablar”, concluye Regina sobre la participación política de los jóvenes.

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