ETIUS

Calidad – 14 de abril de 2019

TEMA: Calidad

SUBTEMA: Calidad del aire

ACTORES: los vecinos de Huentitán

LUGAR: Colonia Miravalle

Concentra polución y calles inseguras

 

EL DIARIO NTR

Darío Pereira

13 de abril de 2019

Informativo

 

En los años setenta se crearon en varios puntos de la ciudad una serie de desarrollos de vivienda de interés social. Uno de éstos fue la colonia Miravalle, ubicada en las áreas de reserva urbana que entonces conservaba el municipio de Guadalajara en sus límites con Tlaquepaque.

 

Lo que entonces representó un nuevo modelo de convivencia y un proyecto habitacional novedoso para la ciudad se convirtió con el tiempo en un serio problema para sus habitantes, ya que la colonia Miravalle es considerada como una de las zonas más afectadas por la contaminación del aire a causa de su ubicación y la deforestación sufrida en las últimas décadas.

 

Extendida en ocho secciones que han borrado los límites de ambos municipios, la cercanía de la colonia con la zona industrial y su propia disposición, facilitan el estancamiento de los contaminantes en esa zona.

 

En 1996 el gobierno del Estado comenzó la operación de su red de monitoreo atmosférico. Fue entonces que se conocieron los primeros datos precisos de la calidad del aire en Miravalle y en otros puntos de la ciudad.

 

Desde entonces, la colonia ha permanecido de continuo en focos rojos en cuanto a concentración de partículas. No es lo peor, pues cada año las contingencias y precontingencias ambientales son cada vez más frecuentes.

 

El arribo  de una planta de Cemex a las inmediaciones de la colonia no hizo sino agravar el asunto.

 

Miravalle “se considera una zona crítica a la contaminación del aire, pues por su ubicación geográfica, en los declives del volcán Cerro del Cuatro, dificulta la dispersión de contaminantes como las partículas de fracción respirable, ya que la elevación del cerro hace que los vientos choquen y disminuya drásticamente su velocidad. Esto provoca que la concentración de los contaminantes aumente. Igualmente, la escasez de áreas verdes (menos de un metro cuadrado por habitante) provoca que la humedad ambiental sea limitada y los contaminantes queden suspendidos por más tiempo. Cada año, Miravalle es el epicentro donde se registran las mayores cantidades de PM10 presentes en la Zona Metropolitana de Guadalajara”, se señaló en 2007 en la revista Ciencia de la Academia Mexicana de Ciencias. Pero estas llamadas de atención no fueron escuchadas ni por las autoridades municipales ni por las estatales.

 

Como parte de la Ruta 2042, estrategia de construcción del Programa de Desarrollo Metropolitano que realiza el Instituto Metropolitano de Planeación (Imeplan), en abril de ese año varios expertos acudieron a charlar con los vecinos de Miravalle.

 

Entre las afectaciones encontraron que el tránsito de camiones de la cementera arrastra finas capas de contaminantes que se propagan por el aire

 

“De los problemas más importantes identificados en Miravalle se tiene la contaminación del aire, al respecto los habitantes señalan a la cementera como el principal causante del problema, lo cual ha generado diversos problemas de salud en la población. Otro problema es la construcción de viviendas en el cerro, las cuales van disminuyendo las áreas verdes de la zona y aumentan la población que habita en la zona y por tanto las problemáticas en el sitio”, abundó el Imeplan como parte de los resultados de la visita.

 

Esther es una ex vecina de Miravalle, a su edad (71 años), ha experimentado problemas de neumonía y pulmonares que los médicos asociaron con la contaminación del aire, por lo cual su familia tomó la determinación de mudarse a otra zona de la ciudad.

 

“Yo hace 10 años tuve que dejar mi casa, en la cual vivimos por 30 años y donde mis hijos crecieron, la casa que con tanto esfuerzo compramos, porque mi salud estaba empeorando y los doctores me recomendaron buscar una zona con un aire menos denso. Empecé con problemas pulmonares, después me dio neumonía, problemas en los ojos y un cáncer de piel que estuve tratándome por varios años. No sé si todo tenga que ver con la contaminación pero sí se nota, después de tantos años de vivir ahí, cómo todo fue empeorando poco a poco”, relata Esther.

 

Al caminar por Miravalle se puede ver niños y jóvenes jugando en las áreas deportivas de la avenida Artes Plásticas, que el Ayuntamiento de Guadalajara renovó hace seis años, mientras una capa de contaminantes se concentra sobre sus cabezas.

 

Una colonia moderna en su tiempo

La colonia Miravalle se concibió como un asentamiento mixto con vivienda vertical en la parte alta de la reserva urbana, junto al Cerro del Cuatro, y vivienda horizontal en la parte baja, ahora delimitada por la avenida Gobernador Curiel. Pero su ubicación, que en un principio fue vista por los vecinos como un beneficio por el área natural cercana, resultó contraproducente.

 

“Cuando era niño subíamos al cerro casi cada fin de semana; recuerdo que estaba todo limpio y se veía toda la ciudad desde la cima, donde ahora están las antenas. Había murciélagos, ardillas, mapaches, y alguna vez vimos un venado”, cuenta Alejandro, quien nació en esa colonia y sigue viviendo en la colonia.

 

Como la suya, muchas familias llegaron como parte de los programas sociales de vivienda; la mayoría de las casas y departamentos de Miravalle se obtuvieron con créditos del Infonavit y del Fovissste.

 

Las subidas al cerro no durarían mucho. Por una parte, comenzaron proyectos para fraccionamientos en el área natural, hoy conocido como Terralta, y por otra, los asentamientos irregulares del lado de la avenida Ocho de Julio fueron provocando una degradación en el Cerro del Cuatro.

 

Esta degradación provocó una caída en la calidad de vida en los habitantes de Miravalle.

 

“Ya no teníamos áreas verdes a dónde salir, sólo las unidades deportivas”, relata Alejandro.

 

Inseguridad, largo historial

Podrán haberse acostumbrado a batallar con la contaminación, pero los habitantes de Miravalle no se habitúan a la inseguridad que priva en las calles de la colonia.

 

Un ejemplo de este fenómeno se registró hace apenas unos días al registrarse un asesinato múltiple en la colonia: durante las primeras horas del domingo, tres jóvenes que se encontraban fuera de una vivienda ubicada en la calle Academia y el andador Alfredo Robles fueron atacados a balazos por un grupo de desconocidos. Dos de ellos murieron de forma instantánea y el tercero cuando recibía atención médica.

 

“Y eso que ya está más tranquilo”, expuso Cristian (nombre ficticio) un vecino de Miravalle que se dedica a conducir un Uber y que contó que alrededor de hace ocho meses asesinaron a un hombre a unos metros de su domicilio.

 

“Llamamos a la Policía y tardaron horas en llegar, y el cuerpo ahí tirado. La vecina de enfrente ya estaba bien desesperada porque sus niñas no podían salir con el muerto ahí”.

 

Años atrás la situación resultaba insostenible. “Ahora puedes salir ahí a caminar por el camellón (de la avenida Artes Plásticas) y está calmado”.

 

Aunque dicho camellón, que une Gobernador Curiel con el mercado de Tablitas, se ha convertido en punto de reunión y esparcimiento de los habitantes del lugar, presenta cierto deterioro que es lamentado por algunos vecinos.

 

Otras quejas recurrentes incluyen fallas en el alumbrado público, mal estado de algunas vialidades y acumulación de basura y desechos en ciertos puntos de la colonia.

 

A pesar de ello, los residentes manifiestan cierta identidad y aprecio por la colonia.

 

“Se vive bien… dentro de lo que cabe”, concluyó Cristian.

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