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Alberto: “Debemos recobrar la confianza en la política”.

| Joven Servidor Público |

Por Andrés Gómez

La conversación sobre su devenir en la función pública y la manera en que ha de encarar las elecciones transcurre en la terraza de una cantina muy popular, por la plaza de Las Nueve Esquinas, en el centro de Guadalajara. Alberto viste de forma relajada: pantalones de mezclilla, gafas y playera gris sin estampados. Ordena una cerveza para poder así soportar los embates del calor.

Él es un joven de 26 años, nacido en Guadalajara, residente de la colonia Jardines de Guadalupe en una casa que habita junto con su mamá, Tere, y su perrita, Malú. Forma parte de una familia monoparental muy unida en la rama materna. Su abuela vive en la casa de junto y varios de sus tíos a un par de casas de distancia. Como muchos de los jóvenes que cursan estudios en Ciencia Política, Gestión Pública, Derecho o Relaciones Internacionales, se ha colocado en un puesto laboral en una dependencia municipal. En su caso, él ejerce formalmente su cargo en una oficina vinculada a temas sociales y fomento educativo, donde revisa y coordina diversos programas. No obstante, en medio de la coyuntura electoral, Beto también se involucra en funciones políticas y asiste a eventos de campaña.

Comienza platicando que estudió la primaria en escuela pública hasta casi terminar el segundo año de secundaria, seguido del cual tuvo que irse del país junto con su mamá, por cuestiones económicas. En 2008, llegaron a Savannah, Tennessee, una ciudad en el suroeste de Estados Unidos en la que años atrás algunos de sus tíos ya se habían establecido. Comparte que fue una etapa difícil, principalmente por el proceso de adaptación que tuvo que vivir, aunque resalta que pese a ser el único hispano inmigrante llegado a la comunidad nunca sufrió discriminación de ningún tipo.

Estados Unidos ocupa el principal lugar de destino para migrantes mexicanos (12 millones), de acuerdo al Anuario de Migración y Remesas México 2017, elaborado en colaboración con el Consejo Nacional de Población (CONAPO). Entre 2006 y 2015, 1,9 millones de mexicanos como Alberto y su familia entraron a la Unión Americana.

Afrontando la política

A propósito de su primer contacto con la política, también recuerda que aquel tuvo lugar “del otro lado”, precisamente mientras ejercía un rol como activista dentro de su preparatoria en temas de política migratoria:

“De hecho, una de las cosas de las que me enorgullezco mientras estudié allá es haber hecho las gestiones para que fueran adquiriendo, poco a poco, libros en español para la biblioteca hasta que se formó una sección pequeña de consulta en el idioma para una comunidad hispana que también iba creciendo de a poco.”

Para entonces, sus piensos ya estaban puestos en estudiar una carrera en negocios internacionales, dado que la experiencia de asistir a miembros de la incipiente comunidad hispana, incluso fuera de las aulas, despertó un nuevo interés en las culturas: “Hubo un momento, después de terminar la preparatoria y declinar la invitación de la universidad de Mississippi, en el que asistía a varios hispanos en sus comparecencias a la corte, principalmente como traductor.” Esto ayudó a que pudiera orientar su decisión sobre qué estudiar: “Realmente, fue hasta que leí el plan de estudios de Relaciones Internacionales cuando me decidí por la carrera, principalmente por materias como derecho internacional o política exterior. Al inicio, quería ser diplomático”, se ríe.

Entonces, te tocó comenzar la universidad precisamente en año electoral, para las elecciones de 2012. ¿Recuerdas cómo fue aquel primer encuentro tuyo con la política en México?

“Sí, entonces era muy diferente. Yo venía más metido en temas de derechos y política migratoria, por mi experiencia y también por la situación que vivía el país en aquel entonces. Entonces, sobre la política local, mi bagaje no era mucho. Recuerdo haber votado por “Chepina” (Vázquez Mota), no en atención a sus propuestas ni su plataforma electoral, sino sólo con base en su condición de ser mujer”

¿Por qué?

“Seguramente por mi contexto familiar; tengo una carga muy fuerte por haber sido educado por mi mamá, mi abuela y mis tías, en cuanto a la idea de que las mujeres sí pueden.”

¿Recuerdas cómo votaste en lo local?

“Sí. Para gobernador fui por MC, por Alfaro. En la de presidente municipal fui por el PRI, que en ese entonces su candidato era Ramiro Hernández. Pero ahí te va: voté a Ramiro por la cercanía que tenía con su familia: Mi mamá y su hermana eran muy amigas. Realmente por eso era el único candidato que conocía.”

El camino rumbo a hacer mejor política

La conversación avanza un poco más y al revisar su trayectoria laboral, Beto relata que durante un corto periodo participó como voluntario con una remuneración casi simbólica, en un proyecto con enfoque social a grupos vulnerables, principalmente mujeres y madres solteras que padecen algún tipo de violencia.

Su primer contacto formal con el servicio público y la política ocurre meses después, durante sus prácticas profesionales en la Subsecretaría de Planeación y Finanzas en un proyecto de gobierno abierto y transparencia. De ahí, resume su primera impresión de la política a nivel institucional como ambivalente, toda vez que convivió con algunos colegas, de quienes confirmó el rasgo o la percepción arquetípica del funcionario público que prioriza las relaciones públicas, cuestiones de forma e incluso arrogándose crédito que habría de compartir con subordinados y colaboradores, por un lado. Por otro, reconoce con mucho alivio que también dentro del servicio público existen servidores con mucha voluntad de hacer buena política, dentro y fuera de las dependencias.

Fue precisamente uno de esos funcionarios, y profesor suyo, también, quien por medio de su recomendación acerca a Alberto a conseguir su primer empleo formal, de tiempo completo. Esta vez, en el sector privado pero también vinculado a la política. Se trata de una consultora especializada en comunicación política. De su transcurso en esta empresa, reconoce que su conocimiento sobre política local se incrementó sustancialmente, habida cuenta que uno de los clientes de la consultora eran los comités estatales y municipales del Partido Acción Nacional. Sobre esta experiencia, relata:

“Ahora que lo pienso, recuerdo que por allá del 2012, el PAN como organización era con el que más me identificaba, aún cuando voté por Movimiento Ciudadano en lo local. Hoy, tras haber colaborado con ellos, los percibo como un partido acartonado, estancado en esa postura de oposición, sin propuesta ni innovación, relegado incluso a tercera fuerza política. Tengo la impresión de que es un grupo muy cerrado, dominado por hombres mayores, en el que no tienen cabida para crecer ni los jóvenes ni las mujeres. Si algo sé, es que hoy no votaría por ellos”.

El valor de la información

Interpelado sobre cómo discute los temas políticos, Alberto relata que lo hace con una frecuencia de alrededor de 5 días por semana, la mayor parte de las veces o con mayor intensidad, con el grupo de las amistades que forjó en la universidad. En estos diálogos, precisa que las elecciones locales, las designaciones de los candidatos, así como su trasfondo político son el tema que está en boga.

Aunado a ello, Alberto destaca también el incremento del diálogo político en su entorno familiar. “Mi familia es como muchas en México, apolítica. No les gusta hablar de nada relacionado con la política. Pero nunca habían seguido las elecciones como ahora, de tal manera que nos juntamos todos a ver el debate.” Resalta además que de sus círculos, la familia es donde detecta preferencias más firmes.

Al momento de informarse, Alberto le asigna mayor significación a la información política que consume por redes sociales: “Creo que me nutre más informarme sobre política por medio de redes sociales como Facebook o Twitter, porque aunque en éstas también sigo a empresas de medios informativos, creo que ejercicios como la réplica y el intercambio de ideas entre los usuarios es una posibilidad inmediata y tangible para informarse mejor.” No obstante, platica que también lee con frecuencia medios impresos en formato digital, como El Informador y Mural.

¿Conoces a tus gobernantes, sus propuestas y el trabajo que realizan?

“Sí, aunque la labor de los diputados locales es la que menos sigo. Está mal, porque como nuestros representantes directos son a quienes más de cerca deberíamos seguir.”

Sobre el alcalde tapatío y ahora candidato por la gubernatura de Jalisco afirma conocer mucho mejor las acciones que ha emprendido durante su gestión como edil de Guadalajara: “De la administración de Alfaro creo que lo que más se destaca, lo más visible, ha sido la recuperación de los espacios públicos. No solo porque se ven mejor, sino porque ataca también otras problemáticas como el pandillerismo. Antes, la gente al salir de la estación San Jacinto del tren ligero lo hacía con mucha prisa, casi corriendo. Ahora, por lo menos se toman su tiempo, ya disfrutan esa parte del trayecto.”

Al increparlo sobre la gestión del actual gobernador, Aristóteles Sandoval, Alberto señala: “Sobre la gestión de Aristóteles, creo que las labores más importantes serían el impulso al tema de gobierno abierto (acceso a la información y transparencia), así como la mejora de infraestructura y servicios de transporte público alternativo, probablemente es lo que yo veo por ser usuario de transporte público, aunque creo que debería haber más ciclovías.”

En cuanto a los temas prioritarios a tratar por el gobierno, Alberto menciona a la educación y la inseguridad como los puntos medulares, pero también implica a la desigualdad como un problema pendiente a tratar por las administraciones venideras. “Definitivamente creo que uno de los problemas más generalizados es la inseguridad. Sobre todo, porque se toca con otros como son el alumbrado público y el deterioro de la infraestructura en general. Aunque, pensándolo bien, depende de para dónde tomes a Guadalajara. Creo que eso no pasa en colonias como Providencia, por ejemplo…”

Curioso que no menciones el empleo…

“Sí, lo pensé. Pero creo que el fomento al empleo es algo que debe impulsarse desde lo federal, o lo estatal.”

Pero, de acuerdo al discurso de Aristóteles, Jalisco es promovido como “El gigante del empleo.”

“Pues sí, pero una cosa es tener un empleo y otra muy distinta es que éste sea digno y bien remunerado. Podré tener empleo, qué chido, pero con un salario mínimo de 78 pesos, probablemente necesite dos o tres.”

92 mil 631 empleos se crearon en Jalisco durante el 2017; esta es la mayor cifra en el estado desde 1997. Esta “generación de empleos” ubicó a Jalisco en primer lugar nacional en la materia; sin embargo, la mayor parte de estos empleos, como señala la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, sólo otorga en promedio dos salarios mínimos de remuneración laboral.

Encarando las urnas: Prospectiva de la jornada electoral después del 1 de julio

Sobre las reflexiones en torno a cómo piensa su voto de cara al primero de julio, comparte sus impresiones sobre el grado de confianza hacia las autoridades electorales: “Creo que no es una cuestión de confiar mucho o poco. Confías o no confías. Hablar de confiar hasta un 99% implica que no se tiene confianza plena en la institución y eso es algo muy serio.”

¿Ya sabes a quién le darás tu voto?

“En las presidenciales, no. Creía saber a quién hasta el primer debate. Definitivamente fue un parteaguas en mi decisión. No tanto porque haya cambiado de un candidato a otro, sino porque ahora más bien estoy indeciso.”

¿Consideras que tu voto estaría de alguna manera condicionado por el cargo que actualmente desempeñas?

“Mi lealtad no está con ningún partido, pero creo que aun cuando me considero apartidista, el partido que dirige la dependencia donde trabajo es con el que más afinidad tengo. Afortunadamente, no votaré en el municipio donde trabajo. Y aunque lo hiciera, sé que mi voto es secreto. Entonces, no tendría problema votando por un candidato de otro partido, si su propuesta me convenciera.”

Sobre esta dimensión abunda un poco más: “Creo que uno de los intereses que estoy descubriendo como servidor público es que me gustaría mucho llegar a hacer política, no tanto desde las dependencias como tal, sino colaborando directamente en el grupo de trabajo de algún candidato o funcionario en particular. Obviamente, deberá ser alguien en cuyo trabajo y propuestas confíe y así no sentirme coercionado o condicionado, sino convencido de lo que hago.”

Como reflexiones finales acerca del panorama político después de las elecciones, Alberto distingue su dimensión como joven ciudadano y como joven funcionario. Del primero, suscribe esta percepción general en la que los jóvenes y sus necesidades si bien son percibidas como altamente relevantes para los candidatos, toda vez que como grupo representan un tercio de la lista nominal, aquellas no son interpeladas de manera específica. Sin embargo, considera que los candidatos perciben a los jóvenes como un electorado muy crítico y que es por ello que su discurso hasta el momento lo conducen con mucha cautela.

Como servidor público, su visión es sustancialmente más optimista, ya que considera que el vincularse directamente con la política constituye a la vez un reto y una oportunidad muy grande, precisamente para comenzar a hacer mejor política y restaurar paulatinamente la confianza de los ciudadanos.

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